CUANDO UN HOMBRE BUSCA UNA MUJER

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Muchas son las mujeres cristianas que han tenido muy mala experiencia con hombres cristianos. Quizá no muy cristianos.

No cabe duda que la conducta cristiana debe ser decorada por los frutos del Espíritu.

Por sus frutos se conoce el árbol dijo Jesús.

Si el árbol no da  los frutos esperados no es  árbol del plantillo del Señor.

Las congregaciones están llenas de árboles que no dan los frutos del Evangelio. Por lógica se deduce que no han sido plantados en el Evangelio. Son Cizaña que luce exactamente como  trigo pero que no produce trigo.

El Evangelio nos enseña a ser hombres y a manifestar nuestra hombría en todas nuestras acciones especialmente en el trato con las damas.

También nos enseña cuál es nuestra posición dentro del matrimonio, y a la vez lo que se demanda de nosotros al ocupar esa posición.

La mujer fue hecha del mismo espíritu que el hombre.

Somos iguales en esencia pero diferentes en el rol asignado.

El hombre es la cabeza, el líder, quién marca el paso y guía con el ejemplo.

La mujer sujeta a su marido. Sujeta porque ella decide someterse al rol asignado por su Creador no por ser inferior sino en obediencia reconociendo sabiduría en el diseño del matrimonio.

Dios creo al hombre con  características y habilidades para el cumplimiento de  su función. Igual la mujer.

Diferentes en muchos aspectos pero perfectamente complementarios el uno del otro.

La mujer debe ser tratada como lo describe el Evangelio, como vaso frágil y como a coheredera de la vida.

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La mujer no es sirvienta del hombre y tampoco sólo  instrumento para sus saciar apetitos.

Es socia. Es coheredera, es complemento.

Aparentemente Dios demanda más de la mujer que del hombre pero no es así.

A los hombres nos demanda amar a nuestra mujer “como Cristo amó a la Iglesia”… Eso es una demanda  gigantezca porque Jesús estuvo dispuesto a renunciar a todo por amor a ella. Renunció a su trono, a sus derechos y por último, a su misma vida.

Así debe un hombre amar a su mujer. Como Cristo amó a la Iglesia.

Cosa que en la mayoría de casos, no hacemos. Resultamos amándonos más a nosotros mismos y por ello la tragedia en el hogar.

Espero que a toda soltera se le presente un hombre que sepa su posición en Cristo, la posición de ella, y que sobre todo, sepa el valor que como mujer tiene para su Señor.

Pr. Fernando Garrido

PERDONAR ES IMPOSIBLE PERO VIENE A SER FÁCIL.

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Perdonar es una tarea imposible cuando vemos, experimentamos y sufrimos los efectos del daño que alguien nos ha hecho y que quizá sigue haciendo.

Pero resulta fácil y sencillo perdonar la peor ofensa cuando  claramente llegamos a entender de la gravedad de nuestro pecado.
Hemos pecado no contra el presidente Morales ni contra Mr. Trump, aunque si así fuera estaríamos en dificultades serias por la magnitud del cargo que ellos ocupan.
Nuestra ofensa, pecado e iniquidad es de carácter universal porque es contra el máximo dignatario del Universo. Contra quien lo rige: Dios. Menospreciamos sus edictos,  hacemos escarnio de sus leyes.

Faltas contra Él demandan un castigo de la magnitud de su jerarquía. Por ello  justamente merecemos las eternas y horribles llamas del infierno.
Sin embargo Él, el ofendido ha buscado darnos perdón sacrificando y castigando a su único Hijo en lugar de castigarnos a nosotros.
Cualquier ofensa que hagan contra tí y contra mí, tengámoslo claro, cualquier agravio contra nosotros nunca será mayor que el agravio nuestro contra contra el Rey de todos los Reyes. Y Él,  en Cristo nos perdona cuando acudimos a Él.
Por ello, quien entiende y experimenta el perdón de Dios, (nos perdonó 10,000 denarios), le es fácil perdonar a quien le debe 100 denarios. Captas el mensaje?
Quien no puede perdonar sencillamente es porque aún no ha entendido el perdón o quizá nunca no ha sido perdonado.

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La Biblia dice: Perdonándoos unos a otros como habéis sido perdonados en Cristo.

Perdonar no es un sentimiento romántico. Es una orden. Sino perdonas de corazón no te molestes en orar porque el cielo será de bronce. Dios no oye.
“Perdonanos nuestras ofensas ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN”. El perdón es proporcional segun el Padre Nuestro. Das perdón, recibes perdón.

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Sin perdón no Hay perdón.

Pr. Fernando Garrido

Lo que quedo de un Colocho!

Cuando era chiquillo, (Increible pero lo fui) tenia el pelo crespo. En mi pais decimos colocho, en otros ondulado. Mi mama se sentia orgullosa de aquellos bucles oscuros que adornaban mi carita infantil e inocente. Mi papa que suele tener aun el pelo lacio, (no herede ni lo lacio ni el conservar el pelo) me peinaba los domingos especialmente para ir a la iglesia y lo hacia en la misma forma en que peinaba a mi hermano Mecky de igual pelo al de papa y, calamidad, por mi cabellera no se escurria el peine como con mi hermano y eso desesperaba al viejo quien jaloneaba mi pelo no solo provocandome dolor sino la humillacion de quedar con la cabeza abultadao y fea. Huia de peinarme porque en esa epoca los colochos no estabamos de moda ni eramos muchos y no habia elementos para hacer un bonito medio afro o afro y medio.

Por otro lado, en el barrio donde creci junto a otros 18 o 20 ninos de mas o menos la misma edad, era como una lunar. El unico colocho entre tanto pelo lacio y eso provocaba a estos diablillos a hacer mofas y chistes a costillas de mi cabeza. Me llamaban “mosote”, “viruta”, “colocho rompe almohadas”, “shara” y todo aquello que denigrara mi carateristica cabellera. De todos los sobrenombres el que prevalecio fue “Colocho” (que a mi criterio era el mas decente) la mayoria de amiguitos no supieron cual era mi nombre y hasta el dia de hoy me llaman “Colocho”!

A ese agravio personal se sumaba otro aun mas grave. Eramos los unicos cristianos evangelicos del barrio y eso duplicaba las burlas y humillaciones. A mis anteriores apodos se sumaban: Biblia, Aleluya, Gloria a Dios, Jehova, hereje, come santos…. y otros mas que no recuerdo. Ahora entiendo que cuando me perseguian y me escarnecian por ello, yo era  bienaventurado. En ese tiempo no era capaz de entenderlo. Pero cuando se trataba de dar una leccion, los papas decian a sus traviesos hijos, debieras ser como el Colocho. El no dice malas palabras, es obediente y bueno con sus papas. Contraste tan grande. Los papas mismos no querian a los cristianos pero si admiraban su conducta. Cuando ibamos a la iglesia los domingos con mi hermano, soliamos esconder las biblias debajo del brazo para no provocar las doble burlas: – Alla va el “rompe almohadas aleluya” a santificarse a la iglesia!..jajajajaja.

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Nunca se me cruso por la mente la idea de renegar cuando se burlaban de mi por causa de Jesus, pero si  renegue abundantemente por causa de mi pelo. Yo hubiera querido tenerlo como Roger Moore o Elvis Presley para dejarme caer un buen mechon sobre la frente, pero nada, mi cabello era como fino halambre y no tenia caida.

Cuando empese a trabajar. Lo cual hice siendo aun muy chico, uno de mis anhelos  fue comprarme una secadora de cabello para alisarmelo, y asi fue. Me lo humedecia, me lo secaba y claro, los afroamericanos saben como queda. Liso pero sin caida. Y asi pase mi adolescencia y parte de mi vida. Renegando de mis colochos y envidiando a los lacios.

Un dia, reflexionando, decidi aceptar mi pelo tal como Dios  lo habia sembrado en mi cuero cabelludo. Empese a ver que se veia bien en otros y hasta los hacia mas atractivos. Vamos entonces, me dije. Me acepto al fin de cuentas, tal como vine al mundo. Y Zas!….sorpresa, al poco tiempo el pelo decidio ya no acompanarme. Le habia menospreciado durante toda una vida y uno a uno empezaron a soltarse de la raiz y a saltar suicidosamente al suelo especialmente a la hora del bano o del peinado.

Moraleja?…..ahora me parece ridiculo pensar cuanto luche contra la corriente. Cuantas horas de mi tiempo perdi tratando de ser lo que no era. Cuanta energia desperdicie renegando de lo mio y admirando lo ajeno. Cuanto dinero en peines y articulos para alisado?, pero lo peor, Cuanto tiempo pase siendo un mal agradecido con Aquel que me dio todo aquello que quizo darme sin yo merecerlo? El sabia lo mejor y en su sabiduria sabia que mi personalidad quedaria completa dandome colochos y mas colochos.

Y tu que?, contra que peleas?, tu nariz muy larga o muy corta?, reniegas de ser muy alto o por tu corta estatura?, Por muy blanco o muy negro? Muy flaco o muy llenito?, Muy poco por aqui y mucho por alla?…Todo lo que somos es  don de Dios, ahora lo entiendo, pero como dicen mis amigos actuales, Fernando no tienen UN PELO de tonto!…en realidad no tengo un pelo y quienes hoy me conocen no pueden creer que un dia mi cabello era tan espeso como la selva amazonica. Tambien ignoran que fui un desagradecido porque pase gran parte de mi vida sin agradecer al Senor por todo aquello que en su amor y sabiduria me dio sin haber hecho meritos para tenerlo.

Fernando Garrido