SORPRENDIDOS.

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Mientras esperábamos que el semáforo nos diera paso en nuestro diario viaje hacia Quince Orchard High School, Eric y yo fuimos sopresivamente atacados por un fiero pajarillo que se avalanzó contra la ventana del vehículo y empezó a picotearlo mientras aleteaba vigorosamente. Instintivamente ambos nos echamos a un lado para esquivar su ataque. En su bravieta se cansó, y se paro sobre el espejo retrovisor externo. Luego estableció su territorio y  continuó su ataque por el vidrio delantero del pick up. Repuestos de el susto lanzamos ambos fuertes carcajadas, mientras los del vehículo de atrás reían también. El despiadado ataque duró el tiempo que el semáforo nos retuvo. En ese intérvalo también atacó al vehículo de al lado para luego regresar con nosotros. Nunca en mi vida había sido atacado por un pajarillo de quizá seis onzas de peso. Fue gracioso pero sorpresivo. Eric y yo jamás olvidaremos ese hilarante pero inesperado momento.
Seguramente nunca te ha atacado un pajarillo, pero si ya tuviste esa experiencia probablemente te causó sorpresa y asombro en su momento. San Pedro en su Primera Carta Universal  4:12 nos dice: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido como si alguna cosa extraña os aconteciese.
La vida del hombre está compuesta de sorpresas. Unas de ellas agradables. Otras totalmente indeseables. Una buena sorpresa nos causa deleite pero las sorpresas ingratas no. Una cosa que tenemos tendencia a olvidar es que vivimos en un mundo caído, totalmente contaminado por el pecado. Un mundo que fue dado a Adán nuestro primer padre para que lo gobernara. Él, en una acción similar a la de Esaú quien vendió su primogenitura por un plato de lentejas, al desobedecer el mandato divino, cedió su posición al tentador, quien  le aseguró a Jesús en el periodo de tentación que todos los reinos de la tierra la habian sido entregados y que él los daría a quien quisiera. El mundo está en poder del Adversario. El mismo San Pedro que nos urge a no sorprendernos por las aflicciones es el mismo que nos informa que en este mundo nosotros somos sencillamente extranjeros y peregrinos. En otras palabras somos inmigrantes. No tenenos la residencia mucho menos la ciudadanía. En un lenguaje coloquial se diría que en este mundo somos “mojados”. Nuestra ciudadanía está en el cielo, por lo tanto el ambiente que nos rodea nos es inhóspito, agresivo, está totalmente en contra de nosotros. Por ello padecemos enfermedades, penas, angustias y dificultades.

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Talvez en nuestra mente se ha cruzado el pensamiento, Si Dios esta con nosotros, todo nos debiera ir bien. San Pedro menciona en su mensaje que estamos expuestos al sufrimiento   como inmigrantes que somos. En el 1:6 dice que nuestra alegría se ve amenzada constantemente y nos hace ver que en este mundo tendremos aflicción. En el 2:19 habla de molestias que producen sufrimiento, en el 3:14 continua hablándonos de padecimientos. En el 4:1 menciona los padecimientos de Cristo y nos dice que nos armemos del mismo pensamiento de Cristo. Luego del  4:12 al 16  continúa alertándonos acerca de los sufrimientos a los que estamos expuestos.
Indudablemente San Pedro y sus enseñanzas chocan en via directa contra quienes predican el Evangelio de la Prosperidad ya que en esta antibiblica doctrina se enseña que todo cristiano deberá vivir en victoria, como rey, gozando de prosperidad financiera, una salud abundante y constante triunfo sobre los problemas. Jesucristo aclaró “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicciones; pero confiad, yo vencido al mundo”. Juan 16:33.

Amados, que la aflicción no nos cause asombro. Nos deberá asombrar la fidelidad de Aquél que ha prometido conducirnos hasta la Nueva Jerusalén que es nuestra morada eterna y donde tenemos nuestra ciudadanía, mientras, su vara y su callado nos infunden aliento.

Pr. Fernando Garrido

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LO NOVEDOSO DE NUEVO.

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Cuando niño, esperaba con ansias la Navidad. Había razones para tal excitación. Una, era de volverá ser seleccionado para cantar en el coro navideño donde interpretábamos las alegres cancioncitas navideñas. Además, estaban los ensayos de los dramas a presentar el 24 por la noche y desde luego, la bolsa de variados dulces que nos regalaban los misioneros. Pero aun con mas emoción, esperaba la Navidad porque mis padres me compraban ropa nueva. Con esfuerzo y sacrificio ellos compraban regalos que eran en su mayoría la ropa nueva que iba a reemplazar los ya cansados, desteñidos y remendados trapos viejos que habíamos usado durante el año. Así que previo a salir para el servicio de Navidad, penetraba entre mis nuevas vestimentas y salía con ellas tan guapo como yo imaginaba ser. Una vez al año, teníamos ropa nueva.

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En el Evangelio hay muchas cosas nuevas para los creyentes en Cristo Jesús. Cosas que bendicen y que tienen sabor eterno. El Dios de siempre, siempre tiene cosas Nuevas. Todo empieza con un requisito: Nacer de Nuevo. Sin este Nuevo Nacimiento imposible ver el Reino de Dios, mucho menos entrar en él. (Jn 3:3 y 5). Al nacer de Nuevo llegamos a ser para Dios Nuevas criaturas, ( 2 Cor.5:17) y Él pone dentro de nosotros un Nuevo Corazón, (Ez 36:26) para que seamos capaces de vivir una Nueva vida, (Rom 6:4). Él nos lleva por un proceso de aprendizaje y maduración para que lleguemos a ser un Nuevo hombre en Cristo (Col 3:10). También nos da buenas Nuevas (El Evangelio) para que sea nuestra norma de vida y para compartirlo a otros, (Ef.2:17) . También un Nuevo mandamiento por cumplir, (Jn 13:34). Él hace también un Nuevo pacto a través de la sangre de Jesucristo para abolir el Viejo pacto que no era eficiente (Heb 8:13) y cada mañana hace Nuevas sus misericordias para que no seamos consumidos por su ira santa, (Lam 3:23). Él creará también  un cielo Nuevo y una tierra Nueva porque los actuales son parte de un mundo caído, ( Apoc 21:1) y como guinda al pastel, ha construido la Nueva Jerusalem, una ciudad donde iremos a morar junto a Él perpetuamente (Apoc 21:2) ya no teniendo la misma identidad porque El nos dará una totalmente Nueva, (Apoc 2:17).

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Todo empieza como todo, con un primer paso: Nacer de Nuevo!. Si hemos nacido de nuevo somos herederos de todo lo Nuevo que el Señor ha creado. Sinó, nada de lo anterior nos concierne. Cuando niño me emocionaba tener algo Nuevo. Hoy, ya adulto, me gozo de esta Nueva vida en Cristo.

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Pr. Fernando Garrido

TODO PASA Y TODO QUEDA.

El mal siempre anda acompañado, dicen por allí, y es que hay ocasiones cuando llueve sobre mojado. Como piezas de domimó una a una van sucediendo situaciones que roban nuestra tranquilidad, nuestra alegría y a veces hacen fluctuar nuestra fe.

San Pablo pertenecía al club de los que pasan por serias dificultades. El escribio: “Quién enferma y yo no enfermo?, a quién se le hace tropezar y yo no me indigno? (II Cor. 11:29). El conocîa lo que ese estar muy enfermo y conocía tambien los estados de indignación que son provocados por injusticias, traiciones, fracazos y falsas acusaciones. Colaboradores le habian abandonado, otros desacreditaban su ministerio sin contar quienes le perseguían con saña, al grado de dejarle por muerto en las afueras de una ciudad después de apedrearle.

Nosotros vivimos en un en un paréntesis entre la eternidad pasada y la futura, por así decirlo. Ese paréntesis se llama tiempo.  Nuestra existencia se desarrolla en lo temporal, en lo efímero, en lo pasajero. Dios es eterno y su ámbito es La Eternidad donde el tiempo no existe.  Cuando El nos creó nos limitó a materia, tiempo y espacio, pero el diseño final de su plan es llevarnos a un plano diferente. Llevarnos hacia El. Sacarnos de la Temporalidad e introducirnos en la Eternidad. San Juan aseguró: “para que todo aquél que cree, tenga vida eterna” Jn 3:16b.

Cuando estamos pasando por el crisol del sufrimiento nuestra percepción del tiempo cambia. Una hora de dolor o de angustia equivale a muchas horas. En la enfermedad las noches se hacen interminables. Una crisis familiar sentimos que no acaba.

Ya fuimos advertidos, Jesús nos previno: “En el mundo tendreis aflicciones. ( Jn 16:33 ) pero También dijo: “no son del mundo”, (Jn17:16), esto implica que estamos en este mundo caído, de penas y sufrimientos pero enfatiza que no somos de este mundo. Sino somos  de aquí, entonces, De dónde?… Pertenecemos a la eternidad.

San Pedro nos lo recuerda:”Amados, no os sorprendais de la prueba de fuego que os ha sobrevenido” ( 1 Ped. 4:12). Pero no nos deja preocupados  con sus palabras. Nos Consuela cuando agrega: “Gozaos por cuanto sois participantes  de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su Gloria os goceis con gran alegrí. a. Esa Gran Alegría será en  la dimension donde Dios habita, en la Eternidad.

El poeta Antonio Machado en su poema “Cantares” dice: “Todo pasa y todo queda…”Es cierto. Nuestra tribulación pasará. Nuestro sufrimiento se quedara pues vendrá un dia glorioso y cercano cuando seremos trasladados de esta temporalidad, a la eternidad donde Dios nuestro Padre y Salvador mora y donde su sola e inefable presencia sera nuestro eterno placer y satisfacción.  Animémonos a enfrentar la tribulacion con esperanza. Todo pasa, Todo queda.

Pr. Fernando Garrido