Una Conversación Eficaz

Nada más hermoso que la comunicación verbal. Hablar es un placer. Ay de quien nace sin voz!. Eso no es conmigo. Vengo de una familia que gusta hablar. Mi madre y sus variadas e interesantes historias pueden extenderse por horas. Me gusta charlar, conversar, platicar, cotorrear, chatear; como le quieras decir.

Seguro que te has topado con alguna pintoresca persona que gusta de hablar hasta por los codos. De aquellos que cuentan con lujo de detalles cada escena y que te dicen lo que dijeron, lo que le respondieron y lo que argumentaron acerca de que lo que les respondieron. En tu mente parece que presencias un partido de tenis donde la pelota viene de un lado a otro y tú mueves hipnotizado tu cabeza al vaivén de la bola. En el fondo de ti empieza una necesidad de comentar, de aportar, de compartir pero tu interlocutor no para. No conoce lo que es el freno. Te ignora. El te considera su público cautivo. Y allí estas, aburrido, desesperado. De pronto pierdes el interés. Ya no te interesa continuar. Por suerte suena tu celular y aprovechas para pedir una tregua. La próxima vez serás más cauto. Rehuiras el encuentro.

La conversación para ser efectiva y amena debe ser DE DOS VIAS. Tú hablas, alguien te escucha; tu escuchas, alguien te oye. En ese suave meneo como de tibias olas la plática se convierte en una experiencia deliciosa.

Yo tengo tendencia a monopolizar una charla, pero he aprendido a cuidar de no ser la parte dominante. Es mas, ahora me muevo un poco mas al lado opuesto. Alguna vez te has auto criticado después de una conversación? Que tal lo haces? No sea que te pase la de nuestro supuesto conversador que pierde a tal grado su audiencia la cual huye como alma en pena de su presencia.

Cuando oras, tú hablas. Cuando lees la Palabra, Dios habla. Cuanto hablas y cuanto escuchas? Y cuanta atención le prestas a lo que El tiene que decirte?.

Y si por casualidad tu nunca le hablas y El tampoco te dice nada porque no escuchas, la cosa estaría muy seria. De ser así tendrías que empezar por iniciar una relación con El ya que de ella depende tu eternidad.