Conforme a “Mi Evangelio”

Hace mucho San Pablo uso esta expresión en un sentido bien definido. El hizo suyo el Evangelio de Jesucristo. Se lo apropio a un muy alto costo. (Todo lo reputo como perdida por el excelente conocimiento de Cristo). No lo altero. Sencillamente lo abrazo tal como lo aprendió directamente del Señor.

Nosotros actualmente hemos desarrollado nuestro concepto personal del Evangelio. Ahora podemos hablar de “Mi Evangelio” pero en un sentido radicalmente diferente a San Pablo.  Mi Evangelio es la forma como yo lo conceptúo. Como lo percibo; Como me parece y como me agrada que sea.

De hecho, tenemos nuestro concepto personal de Dios, de la Biblia, de Jesucristo. De esa manera Dios, la Biblia y Jesucristo están sujetos a nuestra particular, egoísta, mal informado o ignorante forma de pensar. Moldeamos las ideas de acuerdo a nuestra conveniencia. Conformamos la doctrina para que case en nuestra cultura, minimizamos la grandeza de Dios para que quepa en nuestros razonamientos y reducimos la Biblia a un libro de consulta. Recuerdas las “Fortune Cookies” que dan de postre en los restaurantes chinos donde salen pensamientos de cosas bonitas que nos sucederán. Así abrimos nuestra Biblia para ver que verso bonito encajara en nuestra actividad del día.

Muchos predicadores tienen su “propio Evangelio”…. Hacen una mezcla similar a la hecha por la Iglesia Romana en nuestra Latinoamérica donde para ganar al nativo se le combina Evangelio con paganismo adecuando y diluyendo el mensaje para que sea popular. Así, muchos se re-inventan un Evangelio sabroso, de oferta, de bagatelas, ofreciendo todo aquello que el humano busca, prosperidad financiera, salud física, tranquilidad de consciencia, reconocimiento, etc. (cosas que no son malas en si) pero son las temporales y nos distraen de lo eterno, lo verdadero que es el mensaje central de la Cruz.

El Evangelio no se adecua al pecador. Es el pecador quien debe ajustarse a las demandas de un Dios santo que si es cierto que ofrece perdón, previo a perdonar demanda total arrepentimiento y fe en la obra de redentora de Jesucristo.

Jesús inicio su ministerio predicando el Evangelio del reino de Dios y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el Evangelio. Todo empieza con arrepentimiento. Sin embargo ninguno se arrepentirá a menos que se convenza de que ha pecado,  y que el pecado ofende a Dios de tal manera que Dios ha ya  ha condenado al pecador  a un castigo Eterno. Hasta que el pecador entienda que un Dios santo y justo no tolera el pecado y que solo viniendo en humildad por medio de Jesucristo se puede acercar a Dios, entonces su conversión al Evangelio dará los frutos que Dios espera de el.

Para no crear nuestra “propia edición” del Evangelio es necesario leerlo, estudiarlo, meditarlo y vivirlo. Aprenderlo tal como la Escritura lo presenta. No mas lo que yo creo del Evangelio sino lo que el Evangelio dice en si mismo. No como lo interpreto sino tal cual esta en las paginas de tu Biblia. Ello demanda un precio. San Pablo lo pago. El anhelaba el excelente conocimiento de Cristo. Cuanto lo anhelas tu?

Una Conversación Eficaz

Nada más hermoso que la comunicación verbal. Hablar es un placer. Ay de quien nace sin voz!. Eso no es conmigo. Vengo de una familia que gusta hablar. Mi madre y sus variadas e interesantes historias pueden extenderse por horas. Me gusta charlar, conversar, platicar, cotorrear, chatear; como le quieras decir.

Seguro que te has topado con alguna pintoresca persona que gusta de hablar hasta por los codos. De aquellos que cuentan con lujo de detalles cada escena y que te dicen lo que dijeron, lo que le respondieron y lo que argumentaron acerca de que lo que les respondieron. En tu mente parece que presencias un partido de tenis donde la pelota viene de un lado a otro y tú mueves hipnotizado tu cabeza al vaivén de la bola. En el fondo de ti empieza una necesidad de comentar, de aportar, de compartir pero tu interlocutor no para. No conoce lo que es el freno. Te ignora. El te considera su público cautivo. Y allí estas, aburrido, desesperado. De pronto pierdes el interés. Ya no te interesa continuar. Por suerte suena tu celular y aprovechas para pedir una tregua. La próxima vez serás más cauto. Rehuiras el encuentro.

La conversación para ser efectiva y amena debe ser DE DOS VIAS. Tú hablas, alguien te escucha; tu escuchas, alguien te oye. En ese suave meneo como de tibias olas la plática se convierte en una experiencia deliciosa.

Yo tengo tendencia a monopolizar una charla, pero he aprendido a cuidar de no ser la parte dominante. Es mas, ahora me muevo un poco mas al lado opuesto. Alguna vez te has auto criticado después de una conversación? Que tal lo haces? No sea que te pase la de nuestro supuesto conversador que pierde a tal grado su audiencia la cual huye como alma en pena de su presencia.

Cuando oras, tú hablas. Cuando lees la Palabra, Dios habla. Cuanto hablas y cuanto escuchas? Y cuanta atención le prestas a lo que El tiene que decirte?.

Y si por casualidad tu nunca le hablas y El tampoco te dice nada porque no escuchas, la cosa estaría muy seria. De ser así tendrías que empezar por iniciar una relación con El ya que de ella depende tu eternidad.