FELICES EN LO POCO.

Mientras miraba un partido de fútbol de las eliminatorias por la Copa de África el narrador dijo algo que llamó mi atención. Me es difícil no encontrar sonrisas entre los aficionados africanos,  sonrisas  naturales y espontáneas entre gente que tiene poco mientras  acá en Occidente donde todo abunda es difícil encontrar gente que sonría con espontaneidad.
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Y es que la felicidad del hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee, dice la Escritura. Una verdad que no aprendemos fácilmente.
Cuando no tenemos, lloramos por tener. Cuando tenemos queremos más. Cuando tenemos más, queremos aún más y la proporción no termina porque el Tener aparentemente nos da seguridad, prestigio, bienestar.

Acaso no dice también la Escritura que cuando abundan los bienes abundan también los que los consumen?… una casa más grande significa mayor pago mensual y mayor consumo de utilidades así como de impuestos, sin hablar de mantenimiento. Igual con un carro más nuevo, vacaciones más lujosas, tecnología más actualizada o la satisfacción de deseos caprichosos.

No me des riqueza ni pobreza, dame el pan necesario fue una sabía oración del Antiguo Testamento, y luego expresa las razones de esa oración.
En la experiencia de San Pablo él aseguro haber aprendido a contentarse  cualquiera que fuese su situación. De hecho no sabía estar feliz en la escasez pero descubrió el secreto del contentamiento en la satisfaccion que viene de el Señor y cerró su pensamiento con el conocido verso, Todo lo puedo En Cristo que me fortalece.
Pablo nos exhorta repetidas veces diciendo,  Estad siempre gozosos,  Otra vez os digo que os regocijeis, Gozaos en el Señor.  Imposible tener gozo y no estar satisfecho con la provisión de El. La insatisfacción elimina el gozo, opaca la sonrisa,  mata el buen estado de ánimo.

No se necesita mucho para ser feliz. Primero,  tener el más grave de nuestros problemas,  resuelto: La justa Ira de Dios.  De no ser resuelto,  nos espera un castigo que durará eternamente. Arreglado el dilema a través de Jesucristo,  nos queda llenarnos de Dios,  de su conocimiento por medio de la Palabra y entender que en su Soberanía El Siempre hará y dará lo que nos conviene.

Ensayar una cara de satisfacción y una hermosa sonrisa es una cosa; pero un corazón que acepta la voluntad de Dios en cada situación de la vida hace que ésta  brote espontáneamente.

Cuando Dios llama

Era adolescente cuando perciví que Dios me llamaba a un ministerio pastoral. El llamado fue confirmado de diversas formas; a través de otras personas, circunstancias y dones espirituales. No fue solo una percepción sino una conjunción de hechos que además de ser consultados con mi pastor y otros ministros cercanos, llegaron y llegue a la confirmación de tener un llamado ministerial. La mas firme confirmación era la que el Espíritu Santo afirmaba en mi interior.
Fui admitido en un centro de capacitación para lideres cristianos. Fui ensenado en la Palabra. Durante ese periodo fui entrenado para hacer la obra del Ministerio en forma Teórica y Practica. Tres meses de estudio por un mes de practica durante cuatro anos. Nuestros maestros fueron ministros locales pero un 40% fue a cargo de ministros de distintos países, tales como el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y muchos reconocidos ministros latinoamericanos. Alli aprendí el Pastorado. Velar por la congregación, visita pastoral, consejería, ministracion, planificación, estudio teológico, enseñanza, predicación, evangelismo, plantación de iglesias, capacitación de liderazgo, juventud, escuela dominical, formación de grupos corales y musicales, etc. En lo que a mi personalidad se refería, encajaba perfectamente con la misión. Sentía pasión por las almas, compasión por la congregación, don de gentes, carisma para tratar a las personas, un intenso deseo de servir y un inmenso amor por Dios y Su palabra.
Todo camino bien por muchos anos. Gradué. Aun antes de graduar ya había pastoreado por dos anos una nueva congregación. Luego fui enviado a pastorear en un pueblo cercano a la capital por dos anos, luego enviado dos anos al sur de México y de retorno a trabajar en la iglesia base, donde había asistido casi toda mi vida. El envolverme en tanta actividad de la iglesia por mucho tiempo me llevo a minimizar mi devocional con Dios y poco a poco el “que hacer” sustituyo “el ser”. Como todo iba viento en popa, bastaba una breve oración y un cada vez menos profundo estudio de las escrituras. Llegaron las alabanzas humanas. Que bien hacia las cosas. Que buen pastor yo era, tenia  seguidores que admiraban lo que hacia. Yo, cada vez más satisfecho de mí mismo . (Ese orgullo que se esconde hábilmente detrás de una humildad vacía). Cuando vine a darme cuenta, ya había fallado al llamamiento divino. Peque y me auto-descalifique para seguir haciendo la obra del ministerio.
Hay otro lapso de tiempo que después compartiré pero antes, diré que desconocí el Evangelio, tal como la Biblia lo enseña. Habia aprendido mucha teología y enseñanzas centradas en aspectos impactantes de la Palabra las cuales sustituyeron la sencillez del Evangelio. El re-encuentro fue mucho después, aca en USA. Dios me confronto con mi vida sin aplicación de las sencillas y elementales verdades del Evangelio. Cuando las vi, me pareció que este era un “Nuevo Evangelio”… no porque sus enseñanzas fueran otras sino porque mientras predicaba del tercer cielo no me di cuenta que el Evangelio nos enseña a vivir en el suelo durante nuestra breve peregrinación en esta tierra.La pregunta del siglo para mí es: Me usara Dios otra vez como pastor?, soy consciente de su Gracia Salvadora, de Su Justificación de una vez y para siempre pero el dilema es, Hay una oportunidad para mí de servirle plenamente en su obra?.

Por mi culpa…..!

Alejandro era un chico permanentemente atormentado por un terrible sentimiento de culpa. Despues de una discusion trivial con su hermano menor salio del dormitorio que ambos compartian. Minutos mas tarde al volver lo encontro colgado de una cuerda. Se habia suicidado. Desde ese dia cargo con la culpa de haber, (segun el) provocado la muerte de su hermano. De ser un brillante estudiante de agronomia se convirtio en un ser agobiado, temiendo aun conciliar el sueno por las constantes pesadillas que se apoderaban de su mente.

 

 

 

Culpa y Sentimiento de culpa. A veces juntas, a veces separadas. Ambas haciendo terrible dano a quien las sufre. Alejandro es un caso unico. Nosotros a diferencia podriamos tener Culpa y sufrir Sentimiento de Culpa, aunque podemos tener Culpa sin tener Sentimiento de Culpa y podemos tener Sentimiento de Culpa sin tener Culpa.

 Culpable yo?…..De que?….Nuestros padres Adan y Eva decidieron aceptar una oferta que era opuesta a las demandas de Dios, su Creador. Se rebelaron contra Su voluntad. Menospreciaron Su verdad a cambio de la Mentira. Prefirieron su independencia antes que depender de El. Cambiaron Su amistad a cambio de una oferta de amistad enganosa. En palabras simples, pecaron contra el Dios quien los habia planeado, disenado, creado, sustentado y amado. Le dieron las espaldas deliberadamente. Al momento de ser descubiertos no mostraron el menor grado de arrepentimiento. Por lo contrario, se culparon entre si en forma directa, e indirectamente Adan le culpo por haberle dado una companera. Ante tal actitud de pecado, Dios, que es Santo al grado tal que su santidad no puede tolerar pecado en ninguna de sus formas los expulso del Huerto que El les habia heredado y maldijo la tierra por causa de ellos, o mejor dicho, en vez de ellos y se creo una cima de separacion entre Dios santo y criaturas pecaminosas.

 

  El pecado concebido en el corazon de ellos se convirtio en una gene espiritual, moral y fisica transmitida a sus hijos y estos a los hijos de sus hijos, hasta llegar a nosotros.

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Que si somos culpables de pecado ante Dios?, Lo somos. Nacemos heredando el pecado de Adan y Eva y eso nos hace enemigos acerrimos de Dios. A mas de ello, cuando empezamos a usar nuestra voluntad decidimos tambien hacer lo malo ante sus ojos. Doblemente pecadores. Esta Culpa que nos viene heredad es la mas terrible de todas. Es la que regularmente No sentimos. Es mas, hasta llegamos a creer que somos buenos porque no hacemos lo que otros hacen. Como Alejandro, somos castigados por sentimientos de Culpa que en cierta forma no trascienden pero no sentimos la verdadera Culpa que sella nuestro destino eterno lejos del Creador.

 Dios toma la iniciativa para quitar nuestra culpa porque para El, aunque pecadores, seguimos siendo objeto de su amor. Dado que nosotros no podemos hacer absolutamente nada para cambiar nuestra situacion de culpables, (ni queremos), Dios que es Santo y que no tolera el pecado, Dios que es Justo y Debe castigar el pecado, provee un mecanismo de perdon para la raza humana.

 El envia a Su santo Hijo para que El lleve encima de si mismo nuestro pecado y sufra el castigo reservado para nosotros en la cruz del Calvario. Y alli, en ese triste lugar paga el precio por nuestra redencion, expiando nuestro horrendo pecado y dando paso al perdon que permite que quienes estabamos en el banquillo de los acusados salgamos del tribunal absueltos por el Juez quien ya no nos vera como reos sino como Sus amados hijos porque alli mismo nos adotpa. Cuando recibimos a Jesucristo como Salvador nuestro se opera un glorioso cambio. Del Reino de las tienieblas al reino de Su amado Hijo. De pecadores condenados previamente a personas declaradas justas e intachables ante su presencia. De enemigos a amigos. De lejanos a ser Sus hijos.

 La verdadera culpa ya no existe. A pesar de ello muchos siguen sintiendo culpa al grado que ella limita su relacion con el Padre celestial porque no han sido ensenados o no han aprendido los alcances del perdon de Dios.

 Cuando entendi plenamente que el sacrificio de Jesus fue “de una sola vez y para siempre” y que no volveria a ser justificado de nuevo porque no habia mas necesidad ya que Su Justificacion es eterna, mi alma encontro reposo y no tuve mas que caer delante de Dios en humillacion y adoracion agradeciendole su infinito perdon ya que pecados cometidos despues de mi conversion creaban en mi inmensa culpabilidad y Ya habian sido purgados en la cruz de mi amado Salvador.

 Puedes no tener ningun sentimiento de culpa y ser culpable delante de Dios. Puedes haber sido absuelto por Dios y seguir sintiendote culpable. Puedes ser culpable y sentirte culpable. En todo caso, en Jesucristo, en Su Palabra, en profundo arrepentimiento y oracion puedes salir de todo ello y disfrutar a plenitud tu vida.

gozosoFernando Garrido